“Cronología de la historia de la Iglesia en el Perú”

10397845_10203564628188231_1485820481180162331_n19 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO DE LIMA 2014

RESUMEN DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA EN EL PERÚ” LLEVADO A CABO DURANTE LA APERTURA DE LA 19 FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EL DÍA VIERNES 18 DE JULIO

AUTORES:
P. ARMANDO NIETO VÉLEZ
Presidente de la Academia Nacional de Historia
Presidente de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica
50 AÑOS DE VIDA SACERDOTAL

DR. JOSÉ ANTONIO BENITO RODRÍGUEZ
Secretario de la Academia Peruana de Historia Eclesiástica
Director del Instituto de Estudios Toribianos


 CRONOLOGÍA DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA EN EL PERÚ

“PASIÓN POR PRECISAR LOS ACONTECIMIENTOS MÁS IMPORTANTES DE LA HISTORIA DE LA IGLESIA DEL PERÚ”

Mons. Salvador Piñeiro:
“Esto es lo que necesita el Perú, hermanos que den su tiempo, su técnica, su investigación, su ciencia, para hacer un Perú de hermanos”
Yo, más que del libro, quiero hablar de los autores, porque tengo que agradecer muchísimo a mi hermano Armando, tan querido Sacerdote y Maestro en la Facultad de Teología y Pontificia Civil de Lima; eran los años 70 y venía con todos los estudios de Alemania y tuve la suerte de ser su alumno. Me enseñó a amar a la Iglesia conociendo la Historia y al Perú. En estos días celebra sus bodas de Oro de Sacerdote (aplausos), daremos gracias a Dios como todo jubileo bíblico, porque te ha bendecido con ese don del sacerdocio que lo compartes como buen hijo de San Ignacio, guiando a tantos alumnos para amar, para servir. Quiero agradecerte porque me has acompañado en toda mi vida sacerdotal, con tu experiencia, tu cercanía, tus luces, eres el gran censor de las obras de la Iglesia, pero también el mejor corrector, para que la Doctrina de la Fe llegase muy bien y que dominas tan bien señalando al milímetro aquellas fallas en la tipografía. Siempre hemos encontrado alguien que nos da su experiencia, su ciencia, que con tanta sencillez nos daba las profundidades de la Fe con una metodología maravillosa; en medio de la Doctrina siempre lo anecdótico. Recuerdos de cuando sacaba un papelito con aquellas anécdotas a veces circunstanciales, pero que hacen la vida humana, entonces podíamos lavar en nuestras mentes el tema fundamental y lo anecdótico; cuanto me alegra que se haya recopilado, fechas, datos, esta “Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú” nos va ayudar mucho.
Encontrarme con José Antonio Benito, buen hijo de ese santo religiosos el P. Tomás Morales, a quien conocí en el ocaso de sus días, pero lleno de ese amor a Jesús y de esa ilusión porque el Evangelio llegase y profundizase en nuestra patria y su primera obra fuera de España, fue aquí en el Perú, tuve la oportunidad de conocer a los primeros Cruzados de Santa María y al conocer a José Antonio me impresionó cuánto sabía de la historia porque era un técnico, un investigador de primera, cuánto sabía del Perú, pues se había comprometido a descubrirnos en los archivos.
Presentar este libro en los días de la Patria me da mucha satisfacción en este camino del Bicentenario de nuestra Independencia. Qué hermoso ver dos hermanos Historiadores que han dado su investigación para brindarnos esta Cronología que nos va a ayudar muchísimo a centrar, a buscar otros temas, sobre todo en vísperas de 28 de julio; esto es lo que necesita el Perú, Hermanos que den su tiempo, su técnica, su ciencias, para hacer un Perú de hermanos, nuestra Historia está llena de signos, de silencios, de sacrificios, estos hombres que dejaron en nuestra tierra la semilla de la peruanidad. Que el Señor bendiga a todos los lectores de esta obra, que el Señor bendiga el trabajo del P. Armando Nieto y el Dr. José Antonio Benito, por ello también mi gratitud a la Universidad Catolica Sedes Sapientiae, a la Academia de la Historia de la Iglesia del Perú, al Fondo Editorial UCSS. Qué bueno que exista esta conjunción de instituciones de personas que apuesten por el Perú; hoy más que criticas necesitamos estas semillas de la verdad que nos llenen de entendimiento para hacer de nuestra patria un Perú grande y libre”.

Mg. Fernando López Sánchez:
“Obra importante no solo en temas religiosos, sino también sociales, históricos, económicos”
Mons. Salvador Piñeiro nos ha sumergido en una atmósfera que es difícil de abandonar, por eso me gustaría que siguiese hablando; así mismo, agradezco la oportunidad que nos dan el P. Armando y el Dr. Benito. Quisiera rescatar la importancia del libro que tenemos entre manos “Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú”, una cronología, a veces suele suceder que parece un poco desdeñada, porque aparentemente es una recopilación de acontecimientos. La Cronología nos dice que los hechos se suceden y son producto de otros anteriores y además el origen de siguientes acontecimientos ordenados cronológicamente y esto es lo que ahora nos muestran los autores: una presentación de la Historia de la gesta evangelizadora no solo en el Perú, sino en América, rescatando acontecimientos religiosos que de por sí ya tienen importancia, además rescata hechos vinculados como aconteceres políticos, sociales, económicos que de alguna manera están conformando un entramado de nuestra sociedad. Esta publicación es una fuente de primera mano para los investigadores sociales que investigan temas de Historia de la Iglesia, Historia Social, porque señalan acontecimientos necesarios de enseñar, ayudando a corroborar la información que se tiene, en este sentido confirmo la importancia de la Cronología. La presentación es muy pulcra, nos sitúa de acuerdo a los periodos de nuestro interés; inicia en una relación de Pontífices desde la época del Descubrimiento de América hasta el pontificado de San Juan Pablo II, situándonos en un marco o referente histórico importante, nos sitúa en hechos macro, esa mirada macro de quienes hacemos un trabajo en Historia, que aparentemente es una asociación simple de acontecimientos, pero si vemos más allá de ellos, estamos frente al desarrollo de esta gesta Evangelizadora, uno puede seguir la evolución de la Iglesia, la evolución de la Fe, como dice Mons. Marchisano, responsable por muchos años de la Comisión de Bienes Culturales de Roma “Esta obra es el tránsito idóneo, el paso del Señor en la Historia del hombre”. Les invito a esta lectura que va abrir ideas, va a sustentar otras y va a hacer replantear las hipótesis, obra importante no solo en temas religiosos, sino también sociales, históricos, económicos.

Mg. Rafael Sánchez-Concha:
“Hablar de la Historia de la Iglesia, sin descuido del aporte prehispánico, es hablar de la Historia del Perú que nace de la Historia de la Iglesia Católica y por lo tanto es en gran medida hijo de ella”
El libro de “Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú (1494 – 1999)”, verdaderamente un libro útil, práctico para seguir el itinerario de la vida de la Iglesia de nuestra Nación. Hablar de la Historia de la Iglesia, sin descuido del aporte prehispánico, es hablar de la Historia del Perú que nace de la Historia de la Iglesia Católica y por lo tanto es en gran medida hijo de ella, un libro como el que nos convoca hoy, es un pretexto para celebrar ese nacimiento. La Cronología que nos ofrece el P. Armando Nieto, de la Compañía de Jesús y el Dr. José Antonio Benito; constituye sin lugar a dudas una contribución a la nación peruana e Hispanoamérica, es decir el Perú nace con la Iglesia y surge como consecuencia de la proyección de la guerra de Reconquista sobre el Nuevo Mundo que se emprende como una guerra de cruzadas, en la que aparejada a la Cruzada viene la Cruz; por ello los autores han tenido especial cuidado en iniciar el libro desde el año del Descubrimiento, porque la empresa encabezada por Fernando e Isabel fue un referente de la Guerra Santa, que continuaron los descubridores y conquistadores, no en vano Cristóbal Colón tuvo en mente algo que los historiadores suelen olvidar; es decir, hallar tesoros para financiar una cruzada y liberar Jerusalén. Con los conquistadores que llegaron, invocando la protección del Apóstol Santiago, llegaron también los capellanes de las huestes que fueron los primeros evangelizadores y en algunos casos los primeros prelados, como lo fue el dominico Fray Vicente de Valverde, a quien se le recuerda únicamente como el fraile que aplicó el “requerimiento” a Atahualpa y no como el primer obispo del Cuzco celoso catequizador de su diócesis y mártir de la fe en la isla de la Puná,. De hecho, el proceso de asentamiento hispánico tuvo muchos defectos no podemos negar la crueldad de los conquistadores, pero debemos ver el catolicismo como un denominador común histórico del Perú, ¿Por qué razón la Iglesia es basamento de nuestra historia?, porque el estado imperial ibérico es un concepto muy distinto del que podemos imaginar hoy, Lo que hoy llamamos estado, gobierno o comunidad política, se conocía en el medioevo tardío en la Península Ibérica como República y ésta era concebida como un cuerpo humano en el que cada uno de sus miembros cumplía una función asignada por el mismo Dios, esta representación mental se basaba en el cuerpo de la Iglesia o cuerpo de Cristo y no abarcaba únicamente a lo terrenal sino también lo trascendente, el cuerpo de República que era el Estado o la comunidad política apuntaba a lo ultraterreno y en este sentido tenía en cuenta los fines salvadores; el Estado estaba inmerso, pues, sumergido, o empapado de la Iglesia tanto que así que se confundía con los fines de la Iglesia y a veces participaban del mismo fin, el Estado y la Iglesia formaban parte de un mismo sistema y ambos se comprometían en la misma empresa salvadora, ¿Qué se puede ver a lo largo de este magnífico libro de “Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú”?, en primer lugar el proceso de evangelización, la extirpación de idolatrías y que justamente nos ofrece abundante información que hubiera sido de la Etnohistoria o de la historia Indígena, o de la Historia Prehispánica sin los extirpadores de idolatrías, gracias a ellos se recopiló información sobre los dioses locales que estaban más enraizados que los dioses imperiales de los incas, sabemos quién fue Wari, Tunupa y otras deidades. También la inquisición y la lucha contra la herejía, aquí hay que hacer la distinción, porque los indígenas no tenía inquisición, los indígenas tenían evangelización y extirpación de idolatrías y los peninsulares y criollos tenían inquisición, de otro lado, la Santidad que también se contempla en este libro en cuanto a sus fechas, que es un fenómeno importantísimo producto de la reforma católica o mal llamada Contrarreforma en las Indias, la fundación de las universidades, la Universidad de San Marcos, la Universidad San Antonio Abad del Cusco, la Universidad San Ignacio de Loyola de Cusco, la Universidad San Cristóbal de Huamanga; en torno a las Universidades que funda la Iglesia, hay que tener en cuenta un factor muy importante, en las Universidades se cultiva la escolástica tomista y la neoescolástica de Suárez que son la base del pensamiento de varios emancipadores o varios próceres de la Independencia que pasaron por sus claustros; así mismo la continuidad de la fe en el S.XIX a pesar de los cambios políticos con varones y mujeres ilustres como es el caso de Bartolomé Herrera, de Sebastián de Goyeneche, del gran orador Mateo Aguilar, y del seráfico José Ramón Rojas conocido como el Padre Guatemala y a Santa Narcisa Martillo y Morán, y el último punto, es la proyección de la Iglesia a través de multitudes de órdenes, congregaciones y movimientos que se dan a través del S. XIX y del siglo XX. Lo que quiero destacar en dos palabras que el libro es un gran aporte.

P. Armando Nieto:
“A través del libro “Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú, queremos servir a la Iglesia”
Nos propusimos primero determinar el comienzo y el final de esa tabla cronológica. No comienza con la llegada de los primeros religiosos españoles al Perú que eran dominicos, sino quisimos empezar antes en eventos o acontecimientos anteriores al Descubrimiento del Perú, por eso propusimos como fecha inicial el Descubrimiento de América, el encuentro de dos mundos 1492, porque con la llegada de los españoles a las Antillas también comienza la Evangelización de América. El espacio cronológico abarca a partir del S. XV hasta 1999, año final de esta obra; es un cuadro panorámico de como la preocupación de la Iglesia fue constante por la evangelización de estas nuevos naciones, cómo penetran en la Sierra, cómo penetran en la Selva, en sitios inverosímiles.
A través del libro “Cronología de la Historia de la Iglesia en el Perú (1494 – 1999)” queremos servir a la Iglesia. Léanlo como libro de consulta pero al mismo tiempo si lo leen de corrido encontraran una línea que es la actividad de la Iglesia desde que llegan los primeros religiosos al Perú, creo que es la gran lección que me ha dado el trabajo de recopilación, preocupación por la evangelización. En ese tiempo existía el Patronato Regio, que como bien decía el P. Enrique Bartra – mi profesor de Historia- “el patronato era como el anverso y el reverso, como una moneda” el anverso el aspecto positivo, es la preocupación que tuvieron los gobernantes por la marcha de la Iglesia en territorios dificilísimos y con que regularidad ampliaron una Diócesis o al tener que nombrar un sucesor de un obispo muerte, se procedía a: elección por parte del gobierno, nombramiento por parte de Roma, consagración, y el viaje; todo esto lo costeaba el Patronato; por otra parte el reverso son las fricciones entre el poder civil eclesiástico. Aquí está citada la fecha en que el arzobispo de Lima., Santo Toribio de Mogrovejo, se ve atacado por el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, Mogrovejo coloca el escudo del Arzobispo en la puerta del Seminario llamado después Mogrovejo por Santo Toribio de Astorga y el virrey Hurtado no encontró mejor manera de demostrar su disgusto que enviar a unos obreros para que picasen y destruyesen el escudo del Seminario, por supuesto Santo Toribio elevó su protesta a Madrid y de Madrid llega la respuesta de Felipe II que le dice: “deje usted que el Arzobispo proceda, pero al mismo tiempo le pido que coloque Usted el escudo del reino de España“.
Ello demuestra pues esa especie de dualidad que por una parte fue ventajosa para el Perú, pero tuvo algunos aspectos que no pueden ser olvidados y tampoco excesivamente descritos. Al principio del libro se tocan los obispados que no son peruanos por la sencilla razón de que el Arzobispado de Lima que se funda en el año de 1546 era la diócesis fundamental, metropolitana y tenía diez Obispos sufragantes: Quito, Cuzo, Santiago de Chile, Panamá, Charcas, La imperial, Paraguay, Nicaragua, Tucumán; todos dependían del Arzobispado de Lima, era la diócesis más grande del mundo territorialmente, abarcaba literalmente todo Sudamérica, 51 papas han gobernado la Iglesia desde la Conquista de los españoles con Pizarro, un poco antes también con Alejandro XI por el Tratado de Tordesillas; el libro de José Antonio del Busto que nos sirvió de modelo se llama “Historia Cronológica del Perú”, pero son 25 colaboradores para los diversos aspectos de la recogida de información, y que naturalmente tiene una preocupación más por la historia política, económica, militar, y por eso creemos que es un gran aporte el fijarse en el aspecto de la Iglesia que tiene tantos referentes que se pueden comprobar históricamente.
Agradecimientos a Monseñor Salvador Piñeiro Arzobispo de Ayacucho y Presidente de la Conferencia Episcopal del Perú por su aporte, digamos su elogio. Lo tomamos con un reto para futuros trabajos. Agradecido con la Universidad Católica Sedes Sapientiae por la acogida que tuvieron con nuestra idea de publicar la obra, la paciencia de su Fondo Editorial desde las primeras pruebas en las que se ha ido incorporando información. En esta publicación no hemos querido poner punto final en un momento del pasado, sino que este trabajo queda abierto, porque la Historia está continuamente abierta a nuevos aportes, seamos benévolos lectores de esta obra que podemos sumar.

Dr. José Antonio Benito Rodríguez
“Queremos brindar un servicio a la memoria colectiva de nuestro Perú a través de los hitos más importantes de su vida religiosa”
Estamos en una “feria” y por eso contamos con el “ruido”. También la Iglesia a lo largo de dos mil años ha tenido que “meter ruido” como lo metió Jesús en el Evangelio y por eso hasta los ciegos se enteraban de “que el Maestro pasaba”.
Muchas gracias a cuantos han colaborado en hacerlo realidad: P. Armando Nieto (lo considero un homenaje ante su próximo jubileo por los 50 años como sacerdote), los alumnos de licencia que iniciaron el primer borrador de cronología, Angélica Carazas y el CEPAC, Patricia Vilcapuma y el Fondo Editorial de la UCSS…
Gracias a los ausentes especialmente Monseñor Lino, fundador y gran canciller de la UCSS, obispo de Carabayllo, P. Joaquín Martínez Valls, rector de la UCSS, Dr. Gian Battista Bolis, vicerrector administrativo e impulsor de la publicación.
Gracias a los comentaristas, querido Monseñor Salvador Piñeiro, por palabras tan entrañables y estimulantes, amigos Fernando López y Rafael Sánchez-Concha por comentarios tan sabios y amistosos. Gracias a todos ustedes que nos acompañan.
Quiero destacar los VALORES de la obra y comienzo por donde debía terminar, compartiéndoles que hasta el último momento hemos seguido incorporando fechas como las vinculadas con fundadores en el Perú: San Josemaría del Opus Dei, el Siervo de Dios Monseñor Luigi Giussani, de Comunión y Liberación, Kiko Argüello, del Camino Neocatecumental…¡Búsquenlas!
Quien expone se EXPONE…De entrada sabemos que hay vacíos en las fechas…comencemos a llenarlos. Estamos muy agradecidos de “corregir” y “aumentar” en sucesivas ediciones.
Se van a encontrar con mil y un detalles, bastantes con datos corregidos como el de la entrada de Santo Toribio en Lima, no el 24 de abril como señalaban habitualmente sino el 12 mayo de 1581.
Pienso que la obra aporta un cierto orden a la historia del cristianismo, y más en concreto, a la historia de la iglesia católica en el Perú. Como solía decir Víctor Andrés Belaunde la historia es una suerte de liberación puesto que convierto el caos de información inicial en un orden al culminar la obra.
Claro que no se puede leer de corrido como un ensayo, una novela, aunque quien se anime no estaría nada mal. Pero lo adecuado es tenerla a mano para consultas temáticas, lugares, fechas, acontecimientos, personas…
Creo que el presente libro nos va ayudar a superar “monstruosidades” (fijaciones de temas como el de las “sombras”, idolatrías, inquisición) y dejar paso a una historia más equilibrada y veraz.
Quiero por último enfatizar la importancia de la historia, específicamente la religiosa. Rescato de la encíclica “Lumen Fidei” escrita conjuntamente por Benedicto XVI y Francisco Me impresiona el uso frecuente de la palabra “historia” (39 menciones) o memoria (25), recuerdo, olvido, temporal, día a día…, llegando a decir que “La fe nos abre el camino y acompaña nuestros pasos a lo largo de la historia (n.8). Romano Guardini escribe que «la Iglesia es la portadora histórica de la visión integral de Cristo sobre el mundo” (n.22). De la primera ojeada a la encíclica subrayo algunos textos, especialmente aquellos que tienen que ver con la memoria, con la historia…para que no se nos olvide. Nos propone figuras históricas, protagónicas, testigos de fe: Abrahán, Moisés… “como esta memoria no se queda en el pasado, sino que, siendo memoria de una promesa, es capaz de abrir al futuro” (n.9). Tales personajes no son personas aisladas sino representantes de un pueblo, el de Israel: “la luz de la fe está vinculada al relato concreto de la vida, al recuerdo agradecido de los beneficios de Dios y al cumplimiento progresivo de sus promesas” (n.12). Aquí lo aplicamos para el Perú
La fe no es algo subjetivo y mental, sino completamente objetivo y real. Requiere de una conversión y pasa por el encuentro personal con Dios: “Creer significa confiarse a un amor misericordioso, que siempre acoge y perdona, que sostiene y orienta la existencia, que se manifiesta poderoso en su capacidad de enderezar lo torcido de nuestra historia. La fe consiste en la disponibilidad para dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios. He aquí la paradoja: en el continuo volverse al Señor, el hombre encuentra un camino seguro, que lo libera de la dispersión a que le someten los ídolos” (n.13). Les comparpto el consejo de don Miguel de Unamuno a don José de la Riva Agüero. José de la Riva Agüero quien profesará durante un tiempo ideas teístas racionalistas. Hasta el propio Miguel de Unamuno, quien se proclamó “hereje de todas las herejías”, llega a aconsejarle en carta personal (10-I-1910): Lo que me dice de sus preocupaciones religiosas me recuerda mis 25 años. También yo pasé por un período de positivismo, mejor aún de fenomenismo. Salí de ello por impulsos de sentimiento…Los estudios históricos le darán a usted una fe, confío en ello…Si yo fuese más joven y no me hubieses metido ya en tan diversas empresas me dedicaría a escribir una historia de España. No hay filosofía ni poema como ése. Necesita más penetración filosófica que un tratado sobre el libre albedrío o la casualidad y más imaginación que para hacer una novela. …La historia, además, es sedante y es consoladora. La fe que se pierde estudiando filosofía abstracta se recobra estudiando historia. Dios se revela en la historia, no en la naturaleza.
En la celebración de los sacramentos, la Iglesia transmite su memoria, en particular mediante la profesión de fe (n.46). La continuidad de la memoria de la Iglesia está garantizada y es posible beber con seguridad en la fuente pura de la que mana la fe. (n.49).
Con esta obra, queremos brindar un servicio a la memoria colectiva de nuestro Perú, de nuestra religiosidad en el Perú, de nuestra Iglesia en el Perú. Y no creo tener que especificar “católica” porque hasta muy recientemente había casi una identidad total y porque no dejamos de reseñar lo más destacado de las otras iglesias y grupos religiosos.
Retiro mi gratitud a todos ustedes, les animo a leer y difundir la obra. Culmino con una sencilla oración dirigida a María, madre de la Iglesia y madre de nuestra fe, tomada de “Lumen Fidei”: “¡Madre, ayuda nuestra fe! Abre nuestro oído a la Palabra, para que reconozcamos la voz de Dios y su llamada. Siembra en nuestra fe la alegría del Resucitado. Recuérdanos que quien cree no está nunca solo. Enséñanos a mirar con los ojos de Jesús, para que él sea luz en nuestro camino. Y que esta luz de la fe crezca continuamente en nosotros, hasta que llegue el día sin ocaso, que es el mismo Cristo, tu Hijo, nuestro Señor”.