“Un buen pie para comenzar el cuarto centenario de la muerte de Santa Rosa”

Fray Luis de Granada, Santa Teresa, Santa Rosa y Santo Toribio en Mayorga

Fray Luis de Granada (1504-1588) es uno de los grandes espirituales del Siglo de Oro español que sirvió de guía y alimento a santos como Teresa de Jesús y Rosa de Lima. Coetáneo de Teresa, leído y admirado por ella, nació en Granada en 1504, de familia humilde, huérfano a los 5 años y a los 24, dominico en Santa Cruz la Real, de Granada, donde profesa al año siguiente (15.6.1525). Cursa estudios superiores en el colegio de San Gregorio de Valladolid a partir de 1529.
En 1534 aparece inscrito en el registro de la Casa de Contratación (Sevilla), integrando la lista de misioneros que saldrían para Nueva España (México). Pero su Provincial no le permitió viajar para encomendarle la restauración de la vida dominicana en el Convento de Scala Coeli, en la sierra cordobesa y entabla relaciones de amistad con san Juan de Ávila.
En 1550, al doblar el meridiano o el cabo de la madurez, tuvo que ir a Lisboa (Portugal), donde fijó su residencia. Misionero en tierra, su espíritu estuvo abierto de par en par. Lisboa era otra de las ventanas que en la Península Ibérica se abría al Atlántico, y barra de la que zarpaban las naves que iban a las Indias, y en la que amarraban, cargadas de espe¬cias, de fábulas y de noticias. En 1551, el Cardenal Enrique lo lleva a Évora, de donde pasará a Lisboa, que será su residencia habitual hasta la muerte, ocurrida el 31.12.1588, tras publicar numerosas obras de espiritualidad, de catequesis y de teología.
Fray Luis de Granada entra en el mundo espiritual teresiano por numerosos motivos: ante todo, Teresa es lectora apasionada de sus libros probablemente desde los años de su entrenamiento en la oración meditativa. Su “Libro de la oración y meditación” es seguramente uno de los preferidos. Editado en 1554, Teresa tendrá que entregarlo a la hoguera en 1559, al ser incluido en el “Índice” de Valdés. Pero rehecho y reeditado en 1566, es fácil que de nuevo llegase a manos de la Santa. Entre los otros libros probablemente leídos por ella, habría que enumerar al menos el Memorial de la Vida Cristiana (1565), la Guía de pecadores (1556), y quizás el Manual de diversas oraciones… (1557).
Los recomienda en bloque para cada comunidad carmelita en las Constituciones (2,7): “Tenga cuenta la priora con que haya buenos libros, en especial… los del padre Granada”. En las Fundaciones (28,41) recordará que las postulantes de Villanueva de la Jara “por los libros del padre Granada y de fray Pedro de Alcántara se gobernaban”. El entusiasmo de la Santa por el escritor y hombre espiritual que es Granada, la lleva a escribirle una carta de elogio y gratitud, que le hace entregar en propia mano por don Teutonio de Braganza (sobrino del Cardenal Enrique), en Lisboa (cta 82), ambos, el cardenal y don Teutonio, íntimos de Granada. La carta es el mejor testimonio de todo lo dicho: “De las muchas personas que aman en el Señor a vuestra paternidad por haber escrito tan santa y provechosa doctrina, y dan gracias a Su Majestad, y por haberla dado a vuestra
paternidad para tan grande y universal bien de las almas, soy yo una.
Y entiendo de mí que por ningún trabajo hubiera dejado de ver a quien tanto me consuela oír sus palabras, si se sufriera conforme a mi estado y ser mujer…” (ib 1). “Me he atrevido muchas veces a pedir a nuestro Señor la vida de vuestra paternidad sea muy larga” (ib 2). Su vocación misionera será una constante durante toda su vida. ¡Con qué responsable gozo lee, como Provincial o simplemente como amigo y admirador, las cartas de los misioneros! ¡Con qué curiosidad se llega a las naos surtas en el estuario del Tajo, y dialoga con los marineros, que le cuentan maravillas de aquel lejano mundo! Fray Luis no se harta de oír, ni ellos quizás de contar noticias, unas curiosas, otras edificantes. ¡Con qué atención, él que andaba ya mal de la vista, aguza la mirada para verlos!
Y a estos hermanos suyos misioneros ayudó con su doctrina. La Introducción del símbolo de la fe (1583) y su Breve tratado en que se declara de la manera que se podrá proponer la doctrina de nuestra santa fe y religión cristiana a los nuevos fieles (1584), los redactó a petición de ellos y para responder a las inquietudes que le planteaban los desafíos que brotaban de su tarea evangelizadora.
Pero también se hizo presente en América a través del resto de sus escritos. La gran mayoría fueron copiosamente exportados a las Indias en sus múltiples ediciones, teniendo una poderosa influencia. Valga de ejemplo el caso de la dominica seglar Santa Rosa de Lima (1586-1617), cuya faceta mística es similar a la de Catalina de Siena, Teresa de Jesús, etc.; entre sus directores espirituales estuvieron los mejores teólogos y maestros de espíritu de su ciudad natal. Pues bien, ella además de conocer las obras de Enrique Suso y por lo tanto de la importante escuela de espiritualidad cuyo fundador fue el también dominico Maestro Eckhart, leyó y recomendó muy vivamente las obras de fray Luis.
Igualmente, se percibe su influencia en la Nueva crónica Y buen gobierno, obra escrita en 1615 por Felipe Guamán Poma de Ayala. En esta carta-libro dirigida a Felipe III, su autor se muestra interesado en todo lo que atañe a la clerecía, piadoso, admirador de las instituciones eclesiásticas, muy preocupado por la ortodoxia y “extirpador” de cuanta idolatría había en los Andes peruanos.
Por una parte se rastrea la presencia de Granada al seguirlo como modelo clásico de retórica eclesiástica para la presentación adecuada de los argumentos e inclusive de los contenidos. Por otra, relaciona algunos de sus postulados teológicos morales con el programa de reforma propuesto por el Obispo dominico Bartolomé de las Casas, este último también de tanta influencia en la carta-libro de Guamán Poma. Relación que para nada es desacertada si tenemos en cuenta los lazos de amistad y de cercanía ideológica que unieron al granadino con Bartolomé de Carranza y Juan de la Peña, y a través de ellos -o directamente también- con el Obispo Las Casas. Entre los dominicos que la confesaron y asesoraron espiritualmente figuran Fray Juan de Lorenzana, Leonardo Hanssen, Alonso Velázquez, Francisco de Madrid, Juan Pérez, Bartolomé de Ayala, fray Luis de Bilbao y Pedro de Loayza (su primer biógrafo) Al hablar del Monasterio dominico San Pedro Mártir de Mayorga, sus autores los Padres Cándido Aniz Iriarte y Rufino Callejo de Paz nos refieren rico entramado espiritual entre el P. Luis de Granada y los santos peruanos Rosa de Lima y Santo Toribio: “En el primer siglo de la evangelización del Perú, la Iglesia y sus grupos de espiritualidad religiosa y seglar limeños vivían días de exaltación mística. Se alimentaban principalmente con los libros “Oración y meditación ” y “Guía de pecadores” de Fray Luis de Granada. Se estimulaban mutuamente en la celebración de la fe y hasta precisaban de muchas cautelas para no naufragar en ficciones de santidad. Santo toribio lo experimento. Rosa de Lima, que fue bautizada por el obispo don Toribio, en la parroquia y pueblo de Quives en 1597, tenía los libros de Fray Luis como sus consejeros, junto a confesores y directores.
¡Coincidencias inolvidables! Estos mismos personajes, santo Toribio, santa Rosa de Lima y fray Luis de Granada son los que están más presentes en el monasterio de Mayorga, como ejemplares de santidad y como maestros de espíritu. Fray Luis está con sus libros, objeto de la lectura conventual; santa Rosa, con su biografía de mujer que, al lado de santa Catalina, busca la identificación vital con Cristo; santo Toribio, con la fuerza de su linaje, vocación misionera y reliquias de su cuerpo La vigencia de fray Luis en América se rastrea también –pero ésta es mucho más conocida– en relación con la enseñanza académica de la Retórica en la que desde la publicación de su “Retórica eclesiástica” fue un recurrente punto de referencia hasta casi nuestros días, como ocurría en Europa”.
¡Cuánto bien nos harán los libros del P. Luis de Granada, que alimentaron espiritualmente estas dos grandes santas: Teresa de Jesús, Rosa de Lima! Un buen pie para comenzar a caminar en el cuarto centenario de la muerte de Santa Rosa.

José Antonio Benito

BIBLIOGRAFÍA:
Cándido Aniz Iriarte y Rufino Callejo de Paz
http://www.dominicos.org/grandes-figuras/personajes/luis-de-granada/america
https://delaruecaalapluma.wordpress.com/2016/08/08/teresa-de-jesus-y-la-orden-de-santo-domingo/
http://www.misas.org/p/convento-de-san-pedro-martir-dominicas-mayorga-de-campos